
Uno de esos días, un señor mayor entra en el templo y se queda más que sorprendido... Le pregunta entonces a una de las muchachas: - ¿Y esto qué es?... - Estamos adorando al Santísimo.
Comparándose en edad con los asistentes, le dice el señor: - Y yo, ¿puedo quedarme? - Sí, por supuesto. - ¿Hasta cuándo van a estar aquí?, pregunta finalmente, sin esperar nunca la respuesta que recibe: - ¡Hasta que Él vuelva!...
Lo envidiable del caso es esto: me contaba este sacerdote que todos los años, 8 0 9 de esos chicos que van por la Basílica del Pilar y participan de la Adoración Eucarística, enfilan sus pasos hacia el seminario: ya hay unos 35 haciendo sus estudios...