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lunes, 15 de marzo de 2010

PEDOFILIA: ¿SÓLO EL VATICANO ES NOTICIA?



Todos los diarios del mundo están, dale que te dale, al tema de los sacerdotes que han faltado muy mal al sexto mandamiento, a la actitud del Vaticano y, puestos a largar "soluciones", hay quienes dicen que hay que olvidarse del celibato, y a ellos los acompañan otros que piensan que "las mujeres deben estar más cerca de los curas" (?) y etcétera. En este runrun de los medios de información, que apuntan sus tiros a la Iglesia Católica en exclusiva, el artículo que publicó Vittorio Messori hace cuatro días en el Corriere della Sera, me parece realmente justo. La traducción es mía.




Me disculparán si comienzo con una experiencia personal. Pienso que puedo agregar una pequeña tesela al oscuro mosaico del sexo de los adultos con menores. (…)

Cuando terminé la universidad y estaba esperando una ocasión para entrar en algún periódico o en una editorial, oí hablar de una posibilidad de trabajo temporal como asistente –una especie de vigilante o tutor- en colegios que eran internados. Me presenté en algunos de ellos (todos laicos, ninguno religioso) y fui llamado para una entrevista y una primera experiencia. Hablando con algunos que podrían llegar a ser colegas, escuché algunas cosas que no entendí: el sueldo era escaso, el trabajo exigente, pero, a cambio, había beneficios reservados que compensaban los sacrificios. Sólo lo comprendí cuando, en un colegio para hijos de ricos burgueses, un cincuentón me dijo guiñándome el ojo: “¡Ven, no lo dudes! Durante el día se trabaja mucho, pero de noche, nuestros cuartos están al lado de los de los chicos!...” Teniendo, como tenía, otra clase de hábitos nocturnos, cambié de dirección en mi búsqueda de trabajo, aunque fuera temporal.
Pasaron los años y, como enviado de un diario, visité muchos manicomios en proceso de clausura por la ley Basaglia. En muchos de ellos ni siquiera se preocupaban de ocultar que los recuperados y recuperadas menores de edad eran un “botín” tan apetitoso, que provocaban luchas encarnizadas entre médicos y paramédicos. Los sindicalistas callaban; más aún, en una de aquellas casas me dijeron que ellos se habían reservado un derecho de preferencia entre los imberbes.
Aunque la vida es larga y son tantos los encuentros, no he olvidado uno con un capitán de navío que, en la mesa, riéndose en voz alta, me contaba la suerte –divertida, para él- que corrían, y corren, los quinceañeros embarcados como mozos en los innumerables barcos de cualquier bandera que surcan los mares.
Estas son solamente pequeñas apostillas a lo que dijo el otro día el portavoz vaticano, P. Federico Lombardi: “Ciertamente, lo ocurrido en ciertos ambientes religiosos es particularmente reprobable, dada la responsabilidad educativa y moral de los hombres de Iglesia. Pero quien es objetivo y está informado sabe que el problema es mucho más amplio y que concentrar las acusaciones sólo sobre la Iglesia es una perspectiva falsa”. El P. Lombardi citó la encuesta hecha por el gobierno austríaco: “Diecisiete casos de molestias o violencias imputadas a religiosos católicos, 510 en otros ambientes. ¿No sería justo, sobre todo por las víctimas, que se ocuparan al menos un poco también de ellos?”. En América, en la nube de innumerables iglesias, templos, sectas, comunidades religiosas, no hay ninguna que no deba enfrentar denuncias de fieles, hombres y mujeres, por actitudes reprobables de ministros del culto. Ni siquiera las instituciones de la extendida comunidad hebrea americana están libres del diluvio del contagio. Sacerdotes, pastores, rabinos, a menudo se encuentran juntos en los tribunales. Y lo mismo sucede a tantos que trabajan en ambientes más laicos y ajenos a perspectivas religiosas, como he recordado.
No obstante, parece que sólo la Iglesia Católica es noticia. Pero, pensándolo bien, tal “privilegio” no debería molestar a un creyente. Quien se indigna por los actos malos de un sacerdote, más que por los de cualquier otro, es porque lo une a un ideal excelso que ha sido traicionado. El que considera más graves las culpas “romanas”, respecto a otras, es porque vienen de una Iglesia de la que se esperaba algo muy distinto. Muchas invectivas anticlericales son en realidad protestas decepcionadas. Es incómodo, para los católicos, que el blanco privilegiado sea siempre y solo “el Vaticano”. Pero el que denuncia indignado las bajezas, es porque mide la grandeza del mensaje que desde allí se anuncia al mundo y que, creyentes o no, no se quiere ver embarrado.

jueves, 4 de junio de 2009

LINCOLN SAYS: QUO VADIS, BARACK OBAMA?


En 1863, Abraham Lincoln, décimosexto Presidente de los Estados Unidos, firmó la Proclama de Emancipación, con la cual abolió la esclavitud. El actual Presidente, Barack Obama, gran admirador de su antecesor en el cargo, seguramente, como él, pasará también a la historia... No contento con las medidas que ha tomado para favorecer el aborto, en y fuera de su país, acaba de firmar una proclama por la que el mes de junio de este año será el Mes del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual y Transgénero (LGBT).
Desde su visión relativista de la vida, con esta proclama Obama está erigiéndose en el "mesías" que se ha propuesto abolir la "esclavitud social" de las personas LGBT. El problema es que, más allá de los obvios derechos de cada ser humano, que deben ser siempre respetados por todos, hay una diferencia esencial entre el derecho a no ser discriminado por el color de la piel, como declaró Lincoln, y el apoyo indiscriminado de este Presidente norteamericano al uso y abuso de la sexualidad. Esta echando en saco rato esta grave advertencia de Juan Pablo II: "El hundimiento de la moralidad lleva consigo la caída de las sociedades.”
Adjunto la información de Noticias Globales.

"Debido, en gran parte, a la determinación y a la dedicación del movimiento por los derechos LGBT", dice en la proclama "más estadounidenses LGBT están viviendo más abiertamente que nunca". "El movimiento por los derechos LGBT ha logrado un gran progreso, pero queda mucho camino por recorrer en la aceptación del movimiento homosexual”, continúa la proclama firmada por Barack Obama. Los “jóvenes LGBT deben sentirse seguros sin temor al hostigamiento, y las familias LGBT y los LGTB de la tercera edad deberían poder vivir sus vidas con dignidad y respeto". “Mi administración se ha asociado con la comunidad LGBT para avanzar en una amplia gama de iniciativas”, dice Obama enumerando varias medidas de gobierno: 1) En el plano internacional, en las Naciones Unidas, se ha unido a los esfuerzos para despenalizar la homosexualidad en el mundo; 2) En el país, “seguiremos con medidas de apoyo a la igualdad de derechos de los LGBT norteamericanos”. Estas medidas incluyen: a) mejorar las leyes sobre los crímenes de odio; b) apoyar las uniones civiles y los derechos federales que prohíben la discriminación en el lugar de trabajo para las parejas LGTB; c) comprometerse en la lucha contra la epidemia de VIH/SIDA, para reducir el número de infecciones y aumentar la prestación de servicios de atención y apoyo a las personas enfermas de VIH/SIDA. “Estas cuestiones no sólo afectan a la comunidad LGBT, sino también a toda nuestra Nación. En la medida en que sigue sin cumplirse la promesa de igualdad, todos los estadounidenses se ven afectados (…) Durante el Mes del Orgullo LGBT, hago un llamamiento a la comunidad LGBT, al Congreso y al pueblo de los Estados Unidos para trabajar juntos en la promoción de la igualdad de derechos para todos, independientemente de su orientación sexual o identidad de género”. La proclama finaliza:
“POR TANTO, YO, Barack Obama, Presidente de los Estados Unidos de América, en virtud de la autoridad que me otorga la Constitución y las leyes de los Estados Unidos, proclamo por la presente al mes junio de 2009 como el Mes del Orgullo de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales. Hago un llamamiento a la población de los Estados Unidos de revertir la discriminación y los prejuicios que existen en todos lados”.