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jueves, 9 de diciembre de 2010

COMO UN HORNERO

La vida del obispo es movida, lo voy descubriendo. El 1º de diciembre celebré Misa en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima: entro en la iglesia, llena, con mitra y báculo (enorme). Un niño me mira con ojos como platos. Cantos, homilía que escuchan con Atención mayúscula... Aquel niño, al final, no duda en preguntarme: - ¿Vos sos el rey?...

El día 3, al caer la tarde, en el colegio Nuestra Señora del Verdún, un pesebre viviente en el que participaron TODOS los alumnos de los tres cursos de liceo (no es poco). Viviente de verdad: el niño que la Virgen sostenía en sus brazos tenía dos meses y dormía que era un encanto. El encanto se rompió al llegar los pastores con un cordero y tres chivos, balando y chiveando (?). El niño rompió a llorar... ¡hasta que la Virgen lo calmó! Conmovedor de verdad. Palabras del obispo, al final, que muchos agradecieron... ¡y de qué manera!


El lunes 6, fiesta de San Nicolás, estuve en Batlle, a dos horas y media de aquí, según me había dicho el párroco. Batlle-Nico Pérez o Nico Pérez-Batlle, porque el pueblo está dividido en dos. Pero lo importante es que celebraba la parroquia su fiesta patronal. Sin correr, llegué en dos horas desde Minas. ¡Lástima! Los jinetes, que iban a esperar al obispo a las diez y media de la mañana, como llegó antes no acudieron (mejor, la verdad sea dicha, porque si llegan a pedirle que él también entrara a caballo en el pueblo, mala cosa para un jinete desentrenado). En el colegio, emoción completa: los niños lo esperaban con su escudo episcopal en los banderines y con canciones de bienvenida. Dios mío, ¡qué buena es la gente y qué fe tienen!

Visita al colegio y al CAIF: niños muy pobres, de dos y tres años, comiendo fideos con carne, te ofrecen: - ¿Vos terés?... - No, gracias, el obispo va a almorzar con el consejo parroquial: 8 señoras y 2 hombres, que están dejando horas y horas por los demás.

Después de la comida, a las 3 de la tarde, en el salón de actos de la parroquia, repleto, una representación de lo que había sido el año desde el ángulo pastoral, centrada en la corona de Adviento: cuatro adolescentes, metido cada uno en una bolsa y con una lámpara encendida en la cabeza, le dieron pie al obispo para que en la Misa, que celebró al terminar, hablara de esos cuatro personajes que desarrollaron su papel estupendamente: en silencio, con la luz prendida, alumbrando...

Al terminar la Misa llegó la noticia de que había fallecido una señora muy anciana, con fama de santa. El obispo fue al velorio y rezó delante de su cuerpo, arrolladito en una pobre cama. Pegadas en la pared, tres cuadros gastadísimos del Sagrado Corazón y una foto del Papa. Encima de la cómoda, una imagen de la Virgen del Carmen. Y esa mujer santa se muere el día del santo Patrono, mientras el sacerdote celebraba la Misa. Era obvio que Dios estaba allí.

La última visita, al esposo de una maestra del colegio que hace dos meses que adelgaza día a día y no le dan en la tecla. Estaban con él su mujer y una de sus hijas, Verdún de nombre: estamos en Minas.

El obispo llegó a su casa a las diez de la noche, trayendo consigo un nido de hornero como el de la foto, engarzado en unas ramas. Cuando se lo entregaron, uno de los responsables laicos de la parroquia leyó el siguiente texto, que reclama meditación continua por parte del obispo: "Te damos gracias, Padre, porque continúas dándonos a tu Hijo Jesús, como Pan vivo y a través de la presencia de nuestro obispo Mons. Jaime. Así como el hornero -poco a poco, con perseverancia-, construye su nido para cobijar a sus hijos, también tú como nuestro Pastor moldearás con amor nuestra Iglesia de Minas. Con este signo nos comprometemos a disponer nuestro corazón y unirnos a ti en la búsqueda de la santidad".

jueves, 4 de noviembre de 2010

ESO DE SER OBISPO... ¿DE QUÉ VA?

Gabi y Sito son sobrinos míos, viven en Madrid. Gabi es una chica muy mona y tiene pasión por el estudio (ha estudiado Hotelería, seguirá Marketing; en la foto, con la perra Olivia, de mi hermana Marga), aunque no sé si su pasión puede igualarse con la que siente Sito (Tomás, Tomasito = Sito) por la música. Sito es el fundador-compositor-director de un conjunto que se llama MyAlterEgo . (En la foto, Sito tragándose el micrófono).
El caso es que, cuando supieron que iban a tener un tío obispo, los dos me escribieron unos preciosos mensajes de felicitación. Sito, alegrándose conmigo por el nombramiento, me dijo con mucha sinceridad que no tenía mucha idea "de qué iba eso" de ser obispo... De ahí estas líneas.

Muy queridos Gabi y Sito: anteayer estuve otra vez en Minas, mi lugar de residencia habitual después del 28 de noviembre, cuando seré ordenado obispo. Cuando estaba llegando a la ciudad y empecé a ver las sierras y las combinaciones de verde de los árboles y el contraste con el azul celeste del cielo y... ¡bueno!: tienen que prometerme que un día vendrán a conocer los paisajes más encantadores del Uruguay. Esta primera idea es importante.

Pero hoy ustedes quieren saber qué haré yo como obispo o, mejor dicho, qué es lo que se espera que haga un obispo. Lo que se espera es parecido a lo que hace Sito con su orquesta. No me olvido del ensayo de MyAlterEgo, cuando estuve en enero pasado. ¡Cómo sonaba!... Sito estaba en su salsa por completo: corrigiendo el ritmo de la batería, animando al guitarra y al bajo, repitiendo la canción una y otra vez... Lo que a mí me corresponderá hacer, como obispo, es aunar los distintos instrumentos, de tal manera que la música salga... ¡como debe salir!: afinada, fiel a la partitura de su compositor.

Una vez, hace años, leé que en Inglaterra le habían dado a Paul Mc Cartney un premio importante, porque "Yesterday" es la canción más interpretada de la historia: de ella se han hecho algo así como 3.700 versiones... Es la misma música, pero la han interpretado desde Plácido Domingo hasta... ¿MyAlterEgo?

Bueno, en la Iglesia Católica, el Papa y los obispos (es el Papa quien nos elige) tenemos que estar vigilantes (obispo viene de "episkopo", en griego, que quiere decir eso, "vigilante"), para que, a lo largo de los siglos, la presencia de Jesús se mantenga viva y su mensaje sea siempre el mismo que Él nos dejó como la herencia más preciosa. Ustedes conocen a algunos sacerdotes de distintas Órdenes religiosas, a monjas y a algún monje... y, sobre todo, tienen cantidad de amigas y amigos que se toman en serio su fe, a otros que no tanto, a otros que quisieran conocer a Jesús pero nadie se los enseña... La misión del obispo es ayudar a todos a estar muy cerca de Él, dándolo a conocer y animando, a quienes ya lo conocen, a que difundan por todas partes el Evangelio, con su ejemplo de cristianos y con su palabra. ¡Todos la misma melodía, como "Yesterday", pero con gran variedad de acentos! No me dirán que no es apasionante...

Pero... hay un PERO: los colaboradores inmediatos del obispo son los sacerdotes: sin ellos, ¿qué va a hacer? Y resulta que, en Minas especialmente, son MUY POCOS. Por eso les tengo que pedir como el favor más grande: recen para que muchos muchachos se decidan a ser generosos con Dios y encuentren -¡Dios se la dará si se lo pedimos!- la vocación sacerdotal, que es la más grande que hay. Yo, ¿qué quieren que les diga? Hace 37 años que soy cura... ¡y no me cambio por nadie!

Por hoy es bastante. Algo les he dicho; lo suficiente, Gabi y Sito, para que a sus amigos puedan decirles: - ¿Sabéis que tengo un tío obispo? (¡Esto farda mucho!, ¿verdad?) Y te dirán: - ¡Ahí va! ¿Y qué hace ese tio? Y ustedes podrán responder: - Pues..., ¡dirige una orquesta!

Con todo cariño, un abrazo enorme,

Jaime




sábado, 30 de octubre de 2010

LECCIONES DE UN PEAJE

Ayer aprendí, entre otras cosas importantes, qué quiere decir ser obispo, y me apresuro a compartirlo con ustedes.
Eran las tres y media de la tarde y yo venía bajando desde Paysandú a Montevideo, después de despedirme de mis pagos sanduceros inolvidables. En el peaje sobre el embalse del río Negro, la chica que me atendió me preguntó si podía llevar hasta Trinidad (50 kilómetros) a un compañero de trabajo que había terminado su turno...

Se llama Richard, dentro de poco cumple 40 y se casó hace cinco años, después de ¡10! de novios. Su esposa (pido disculpas, no recuerdo ahora su nombre) tuvo su primera hija, Maite, hace dos años, y la segunda, Paulina, nació hace apenas cinco días. Ella es transfusionista y trabaja en el Hospital de Clínicas y en el Hospital Pereira Rossell. Cobra una miseria, la verdad sea dicha, pero es una de esas personas de las que se dice "es una vocacional", un título que le queda muy chico.

Con admiración, Richard me contaba que su esposa se mata trabajando, yendo y viniendo de Trinidad a Montevideo (188 kilómetros) y no ha podido conseguir que la trasladen a un hospital de Trinidad, como sería lo más lógico. Además de atender con todo cariño a niños con sida, hace cosas como ésta: después de tener a Maite amamantó también a otros niños del Pereira Rossell: -Porque sus madres no estaban, o porque los dejaban abandonados... Y ella es la que los sacó adelante.

Sonó el celular de Richard. Era ella. Él le explicó que venía hablando con un sacerdote, que enseguida llegaba... - Es que anoche no durmió y Maite tiene celos de su hermanita... A ver si tardo mucho, dice... Claro, quiere descansar.

La madre, cuando llegamos, estaba dándole el pecho a Paulina, una ratita que mide 50 centímetros. Le di una bendición y le dije a la madre que rezaría para que pronto pueda trabajar en Trinidad, sin tener que moverse tanto. Entonces ella, muy serenamente, sonriendo con la espontaneidad de la persona que sabe en qué Manos descansa, comentó: - Se ve que todavía no es el momento.

Seguí el viaje pensando en estas palabras... ¡Cuánto se preocupa uno cuando las cosas no salen como quiere!... La esposa de Richard me hizo una transfusión de confianza en Dios. Continué el viaje reflexionando también en algo que él me había dicho.

Como trabaja en las oficinas del peaje y yo preveo que en la ruta 8, de Minas a Montevideo, voy a tener que pagarlo muchas veces, le pregunté qué hay que hacer para obtener un pase libre. Con precisión profesional me contestó que, para obtenerlo, el auto debe estar matriculado en el departamento; tengo que llevar un certificado de residencia y de propiedad del vehículo y un recibo de luz o de agua; dependiendo de la distancia a la que se encuentre el lugar de trabajo del peaje, me darán más o menos descuento o incluso el pase libre. (Yo le había dicho a él por qué iré a vivir a Minas... Hablamos de la Virgen del Verdún, de cómo le salvó la vida a su padre... Hablamos de varias cosas más). El caso es que, terminando su explicación, Richard agregó:

- Bueno, pensándolo bien, si usted lleva el certificado de que es un trabajador de la Iglesia y que está en Minas, entonces también se le puede dar.

Ya está, definición exacta, no tengo nada que agregar. Amén.

martes, 19 de octubre de 2010

COMO UNA CATARATA



Estoy abrumado; abrumado y muy contento. El sábado 16 celebré Misa en la Catedral de Salto, a las 7.30 de la mañana, como he hecho habitualmente durante mis sábados salteños. Después de rezar Laudes, no dejé pasar la ocasión de pedir que rezaran por el nuevo obispo de Minas...
Al terminar la Misa y hasta la noche –no exagero-, durante el viaje en auto a Paysandú y en ómnibus hasta Montevideo, recibí una catarata de SMS y llamadas por el celular. El domingo continuó el concierto electrónico, hasta que me embarqué en Colonia rumbo a Buenos Aires, donde estoy ahora abrumado por tanto cariño que agradezco muy de veras, y sin conexión de celular. Me han felicitado cantidad de amigos, sacerdotes muchos de ellos, y también feligreses de Minas que aún no conozco. Les he pedido a todos que recen por mí y lo reitero ahora.
El sábado y el domingo se leyó en las parroquias y capillas de la diócesis esta carta, que quiero compartir también con ustedes.




Muy queridos fieles de la Iglesia que vive en la diócesis de Minas:

Hoy se ha hecho público que el Santo Padre, Benedicto XVI, me ha encomendado ser Pastor de esa preciosa porción de la Iglesia Católica. Desde que lo supe empecé a encomendarme y a encomendarlos a todos a la Santísima Virgen, la Inmaculada del Verdún. ¿En qué mejores manos podremos estar que en las de nuestra Madre?

Por una coincidencia no buscada, el anuncio de mi nombramiento se ha hecho cuando se cumple un nuevo aniversario de aquel inolvidable 16 de octubre de 1978, en que fue elegido el gran papa Juan Pablo II. Recuerdo, haciéndolas muy mías, sus primeras palabras: dijo que había sentido miedo al recibir la designación, pero que la había aceptado “con espíritu de obediencia a Nuestro Señor Jesucristo y con confianza plena en su Madre María Santísima”. Minas está amparada por el manto celeste de Nuestra Señora y yo también quiero cobijarme en él.

Espero ir muy pronto a conocerlos y escucharlos. El 19 de abril pasado fue la última vez que estuve en la diócesis, celebrando en el Verdún el 50º aniversario de su creación y la erección del Santuario. Entonces no podía pensar que seis meses más tarde estaría escribiendo esta carta. Los caminos de Dios no son, sin duda, nuestros caminos.
Quisiera agradecerle especialmente a Monseñor Rodolfo Wirz, con quien compartimos una amistad que se remonta a nuestros estudios liceales, la abnegación con que, durante este tiempo de sede vacante, ha desempeñado el cargo de Administrador Apostólico de la diócesis: que el Señor premie su esfuerzo con muchas bendiciones.
En esta semana que comienza estaré en Argentina haciendo un retiro, como preparación para la ordenación episcopal. Les ruego que recen por mí. De modo especial lo pido a cada uno de mis hermanos sacerdotes, con quienes me siento íntimamente unido.
A los enfermos, en primer lugar, y a todos, les envío una bendición llena de afecto en el Señor,

Jaime Fuentes
Obispo electo de Minas

sábado, 16 de octubre de 2010

DIBUJAR UN CORDERO... Y ALGO MÁS

Hoy ya es público que el Papa Benedicto XVI me ha nombrado obispo de la diócesis de Minas. El martes pasado me lo comunicó el Señor Nuncio Apostólico y le respondí que sí, que aceptaba. Entonces se renovó en mi interior la impresión de Saint-Exupèry: cuenta que, mientras trataba de arreglar su avión en el desierto, se le apareció un Principito pidiéndole que le dibujara un cordero… Comenta el escritor: “Cuando el misterio es demasiado impresionante, no es posible desobedecer”.
Desde ese día recomencé la lectura del libro de Juan Pablo II ¡Levantaos! ¡Vamos!, que el gran Papa le regaló a la Iglesia pocos meses antes de irse al Cielo. La actitud interior con que lo estoy leyendo ahora es muy distinta de la primera vez, cuando apenas fue publicado. Entonces sentía el interés natural por conocer este libro del Santo Padre, para conocer sus experiencias como obispo desde que fuera nombrado cuando tenía solamente 38 años.

En esta segunda lectura me sorprendo a mí mismo identificado con el sentimiento de Karol Wotyla, cuando supo que había sido nombrado Obispo auxiliar de Cracovia. Cuenta que, después de conocer la noticia, tomó el tren de regreso… “Llevaba conmigo el libro de Hemingway 'El viejo y el mar'. Leí durante casi toda la noche y solo conseguí adormecerme un rato. Me sentía más bien raro...”. Un poco más adelante vuelve a aparecer esa “rareza”: lo felicitan por el nombramiento y él dice: “Sonreí y me alejé, dirigiéndome al grupo de los amigos, donde tomé mi canoa; pero cuando me puse a remar, me sentí de nuevo un poco extraño”.
Exactamente así estoy yo ahora, y no es para menos: que te llamen para ser -¡ay, Señor!- sucesor de los Apóstoles, es excesivamente grande. Lo explica Juan Pablo II en su libro: “Precisamente durante aquellos días había oído estas palabras (“sucesor de los Apóstoles”) de boca de un físico conocido mío (…) Yo, un sucesor, pensaba con gran humildad en los Apóstoles de Cristo y en aquella larga e ininterrumpida cadena de obispos que, mediante la imposición de las manos, habían transmitido a sus sucesores la participación en la misión apostólica. Ahora tenían que transmitírmela también a mí. (…) ¡Admirable don y misterio!”.
Hoy no puedo decir más. Lo que me ha caído encima es bastante más complicado que dibujar un cordero: tengo que ser, de veras, un Buen Pastor.
El domingo me iré de retiro a Argentina: creo que es lo más “práctico” que puedo hacer. Por favor, acompáñenme rezando por mí y por la diócesis de Minas: ¡gracias, que Dios los bendiga!

martes, 23 de marzo de 2010

¿QUIÉN LE TIRA A IRLANDA LA PRIMERA PIEDRA?


La Carta del Papa a los católicos de Irlanda ha sido escrita con sangre y lágrimas. En mis 36 años largos de sacerdocio, nunca había leído conceptos tan desgarradores como los de Benedicto XVI, expresando su dolor por lo sucedido en una parte de la Iglesia Católica. El Papa se manifiesta “profundamente consternado” y comparte “la desazón y el sentimiento de traición” por “los actos pecaminosos y criminales” cometidos por algunos clérigos y por “el modo en que fueron afrontados por las autoridades de la Iglesia en Irlanda”.

Dice a las víctimas de los abusos: “vuestra confianza ha sido traicionada y violada vuestra dignidad” y por eso expresa “abiertamente la vergüenza y el remordimiento que sentimos todos”. A quienes cometieron esos actos les advierte severamente: “Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos. Habéis perdido la estima de la gente de Irlanda y arrojado vergüenza y deshonor sobre vuestros semejantes”.

Con la misma claridad y dolor se dirige a los obispos: “algunos de vosotros y de vuestros predecesores han fracasado, a veces lamentablemente, a la hora de aplicar las normas, codificadas desde hace largo tiempo, del derecho canónico sobre los delitos de abusos de niños. Se han cometido graves errores en la respuesta a las acusaciones”.

La Carta de Benedicto XVI debe leerse completa, de cabo a rabo, y debe ser meditada en profundidad y en nombre propio: en una primera aproximación porque, como dice con razón el refrán, “cuando las barbas de tu vecino veas cortar…”

¿Por qué en Irlanda pasó lo que pasó? Dice Benedicto XVI: “las prácticas sacramentales y devocionales que sustentan la fe y la hacen crecer, como la confesión frecuente, la oración diaria y los retiros anuales se dejaron, con frecuencia, de lado”. También se refiere a “los procedimientos inadecuados para determinar la idoneidad de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa, la insuficiente formación humana, moral, intelectual y espiritual en los seminarios y noviciados”.

Tampoco son exclusivos para la Iglesia que está en Irlanda, los remedios que propone para superar la crisis: “os animo a redescubrir el sacramento de la Reconciliación y a utilizar con más frecuencia el poder transformador de su gracia. Hay que prestar también especial atención a la adoración eucarística, y en cada diócesis debe haber iglesias o capillas específicamente dedicadas a ello”.

Benedicto XVI pide a los obispos: “En particular, preocupaos por la vida espiritual y moral de cada uno de vuestros sacerdotes. Servidles de ejemplo con vuestra propia vida, estad cerca de ellos, escuchad sus preocupaciones, ofrecedles aliento en este momento de dificultad y alimentad la llama de su amor por Cristo y su compromiso al servicio de sus hermanos y hermanas”. Con palabras de San Agustín, les recuerda que, para los fieles, “sois un obispo, y sin embargo, con ellos estáis llamados a ser un discípulo de Cristo”. Y es el Papa, en primer lugar, quien así se considera: conmueve leer el final de la Carta, cuando se despide de los irlandeses “con la atención que un padre presta a sus hijos y el afecto de un cristiano como vosotros, escandalizado y herido por lo que ha ocurrido en nuestra querida Iglesia”.

La Carta a los irlandeses, escrita con sangre y lágrimas, es una invitación implícita a hacer el propio examen de conciencia en cada Iglesia. El Papa la firmó el 19 de marzo. Dos días más tarde, quinto Domingo de Cuaresma, leímos el episodio de la mujer adúltera y las palabras ejemplares y estremecedoras de Jesús: “Quien no tenga pecado, tírele la primera piedra”.

viernes, 27 de noviembre de 2009

DELICADEZA DE MADRE

Fue el 18 de julio de 1830 cuando santa Catalina Labouré recibió en el convento de la Rue de Bac, por primera vez, la visita de la Santísima Virgen. Unos meses más tarde, el 27 de noviembre, la Señora le pide que mande acuñar la Medalla mundialmente conocida como la Milagrosa.


Esta mañana, la Virgen de la Medalla Milagrosa ha tenido una delicadeza materna con la Iglesia de nuestro país; el VIS la transmitió así: El Santo Padre nombró a don Milton Luis Tróccoli Cebedio obispo auxiliar de Montevideo (superficie 540, población 1.381.000, católicos 871.800, sacerdotes 245, religiosos 751, diáconos permanentes 35) en Uruguay. El obispo electo nació en Montevideo en 1964, fue ordenado sacerdote en 1988 y actualmente era vicario episcopal para la pastoral.


Ha sido una gran delicadeza de la Virgen el nombramiento del P. Tróccoli como Obispo Auxiliar de Montevideo: hay mucho que trabajar para conseguir que ese 63% de católicos esté vibrante y optimista, y sea sal y dé luz, y crezca y... El nuevo Obispo, me consta, es hombre de oración y confía en la oración por él, que no le faltará.

domingo, 19 de julio de 2009

EL APLAUSO QUE FALTÓ

Ayer tomó posesión de la diócesis de Melo su flamante obispo, Mons. Heriberto Beaudeant, en el transcurso de una Misa que, desde el principio hasta el fin, fue un enorme aplauso. Aunque faltó uno.
Cuando entró en la Catedral la procesión de monaguillos (encantadoras sotanitas rojas y sobrepellices), seguidos de los seminaristas, los diáconos, los presbíteros y los obispos, resonó el primer aplauso lleno de calor. El segundo lo recibió, al terminar de hablar, el sacerdote que dio la bienvenida a monseñor Beto en nombre de los “curas” –así dijo- de la diócesis. La religiosa que habló a continuación, representando a religiosas y consagradas, descolgó el tercero. Después tomó el micrófono una señora que, en nombre de los laicos de la diócesis, explicó que habían rezado por el nuevo obispo, aun antes de saber quién era, y con qué cariño lo recibían como Pastor que Dios les enviaba. Me arrepiento de no haber anotado sus palabras, porque salieron de su corazón con un sello de calidad sobrenatural que mereció, naturalmente, un cerrado aplauso.
Llegó el momento de la homilía, que fue el momento de monseñor Cáceres, el “obispo emérito entre los eméritos”, como él mismo se definió hace un tiempo. Lo cual es verdad, pero más lo es que monseñor Cáceres predica como ninguno: doctrina, piedad, emoción; modulación, carácter… y ninguna concesión a una vanidad que parecería justificada: no hizo ni una sola mención a sí mismo. En cambio, leyó una carta que monseñor Del Castillo –quinto aplauso- obispo emérito de la diócesis, dirigió a su querida diócesis. Al terminar la homilía citando a San Juan Crisóstomo (“Jesús, cuida a mi pueblo”, rogaba el santo cuando marchaba al destierro; “pueblo, cuida a mi Jesús”, pedía a sus fieles), enorme aplauso para monseñor Cáceres, que dirigía a todos esa petición que nos llega desde el siglo IV (y van seis).
Después llegó el momento de la lectura del decreto de Benedicto XVI con el nombramiento del nuevo obispo de Melo (séptimo aplauso), de la firma del documento y de la entrega del báculo por parte del Nuncio Apostólico, monseñor Pecorari (octavo), que a continuación dirigió unas palabras a monseñor Beto (noveno aplauso).
Si no recuerdo mal, el décimo fue para el obispo, quien al terminar la Misa agradeció a Dios y a cada uno, sin olvidar a nadie, de los que, formando parte de alguna institución o “de a pie”, por así decir, forman la Iglesia que está en los departamentos de Cerro Largo y Treinta y Tres. Digo mal: décimo y undécimo y alguno más, porque fue interrumpido mientras hablaba.
Dos horas largas duró la ceremonia. Al retirarse la procesión en el orden en que habíamos entrado, llegó el último aplauso, tan inesperado como prolongado y fuerte y emocionado y emocionante: bastaba con mirar las caras de quienes aplaudían: hombres y mujeres de tierra adentro, personas muy sencillas que expresaban así, ¡nada menos!, que la alegría de su fe.
Desde mi punto de vista, en estricta justicia faltó un aplauso: el que siempre deberíamos dar nosotros -obispos, presbíteros y diáconos- a la gente que, a pesar de tantos pesares, aplauden porque ven en nosotros a Cristo. Está claro que nunca lo haremos, más allá de las obvias razones litúrgicas; pero lo merecen con creces.
Aunque, pensándolo un poco, creo que el mejor aplauso es que trate de servir bien a cada uno.

miércoles, 1 de julio de 2009

LUZ Y PURIFICACION

La Conferencia Episcopal Uruguaya ha comunicado que el Santo Padre aceptó la renuncia a la diócesis de Minas que, según lo señalado en el canon 401 & 2, le había presentado mons. Francisco Barbosa. Esa disposición del Código de Derecho Canónico dice así: " Se ruega encarecidamente al Obispo diocesano que presente la renuncia de su oficio si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad para desempeñarlo".

Comunican también los obispos que el Papa nombró a mons. Rodolfo Wirz, Obispo de Maldonado-Punta de Este, Administrador Apostólico de Minas. Y agregan unas consideraciones que reclaman serena meditación:

Los Obispos expresamos el profundo dolor por el grave pecado que ha dañado a la Iglesia y de manera especial a la Diócesis de Minas.

Toda la Iglesia, y en ella los pastores, debe ser luz del mundo y, al mismo tiempo, necesita permanente purificación. Esto nos exige a todos, día a día, una constante conversión y penitencia. Pedimos al Padre, rico en misericordia, que fortalezca a nuestro hermano para continuar asumiendo las consecuencias de sus actos. Y asimismo que estos hechos dolorosos no oculten la fidelidad de tantos.

Tal como hacemos cada año en Semana Santa, cuando renovamos la promesa de cumplir los deberes inherentes a nuestro ministerio, pedimos a las comunidades que oren por nosotros los Obispos y por todos los sacerdotes para que “realicemos cada día, de una manera más viva y perfecta, la imagen de Jesús Buen Pastor, Maestro y Siervo de todos”.

sábado, 27 de junio de 2009

LA HISTORIA DE NOÉ

La historia es vieja como Noé, literalmente. Dice así: "Noé, que era labrador, fue el primero que plantó una viña. Bebió del vino, se embriagó y se quedó desnudo dentro de su tienda. (...) Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo echaron ambos al hombro, y andando de espaldas, con el rostro vuelto, cubrieron, sin verla, la desnudez de su padre" (Gn, 9, 20-23).

Lo que digo y subrayo hoy, que es el día después, es que yo también soy Noé, tú también eres Noé, y él y todos nosotros somos Noé. Y me vienen a los labios las palabras que leí hace años en "Camino": "Como los hijos buenos de Noé, cubre con la capa de la caridad las miserias que veas en tu padre, el Sacerdote" (n. 75).

lunes, 15 de junio de 2009

PRIORIDAD UNO PARA MONSEÑOR BETO

El sábado pasado, a las siete y media de la mañana, me llamó por teléfono el P. José García, de la diócesis de Salto: tenía que darme una noticia importante: a Beto Bodeant, Obispo Auxiliar de esa diócesis, lo había nombrado el Papa, Obispo de Melo.
Me alegré al saberlo y le dejé un mensaje a Beto en su celular. (A quienes no lo conocen, quizás les llame la atención el nombre del obispo. Aclaro que se llama Heriberto, pero desde siempre se le conoce por ese apelativo familiar y cariñoso que él mismo cultiva). Al mediodía hablamos por teléfono y me dijo, emocionado, que la primera llamada que había recibido fue la de monseñor Roberto Cáceres, que se autocalifica con razón como "el más emérito de los obispos eméritos", pues tiene 88 años y pasó todos sus años episcopales -¡47 tiene ahora!-como obispo de Melo... (De mons. Cáceres y sus trabajos actuales escribí otro post). Lo había llamado para felicitarlo, para animarlo, para ponerse a su disposición...: todo un ejemplo.
Como es lógico, monseñor Bodeant estaba contento. Es lógico porque ¿cómo no alegrarse de que el Papa tenga confianza en él y ponga en sus manos una porción de la Iglesia? Al mismo tiempo, la carga recibida reclama con urgencia la oración de todos por el nuevo obispo. Los datos cantan: la diócesis de Melo, que abarca los departamentos de Cerro Largo y Treinta y Tres, tiene 21.177 kilómetros de superficie y 132.000 habitantes. Para atenderla, en ella se encuentran 12 sacerdotes del clero secular y 8 religiosos.
Hoy cumple Beto 55 años. Por medio de la Virgen del Pilar, Patrona de la Catedral, habría que pedir para él que, en los 20 años de trabajo como obispo que le esperan, si Dios quiere, se multipliquen por dos o por tres los sacerdotes de su diócesis: se me ocurre que es una intención con prioridad uno.

jueves, 19 de marzo de 2009

ESO DE SER OBISPO...

Ayer celebró sus bodas de plata episcopales el Obispo de Salto, mons. Pablo Galimberti. Almuerzo con sus sacerdotes al mediodía, Misa Solemne por la tarde en la Catedral, llena de fieles, parientes y amigos: cariño, gratitud, aplausos... No obstante, me venía implacable el recuerdo de una confidencia que me hizo, hace un montón de años, mons. Miguel Balaguer (q.e.p.d), cuando ya era Obispo emérito de Tacuarembó. Cumplidos sus 75 años había presentado la renuncia y, como pasaban los meses y no llegaba la esperada sucesión, con ocasión de la visita "ad limina" se quejó al Santo Padre Pablo VI... El Papa lo escuchó con atención y le respondió: "Monsignore, tutti dobbiamo portare la nostra Croce!...". Me comentó entonces mons. Balaguer: - Padre, ¡es muy duro ser obispo!
Mons. Roberto Cáceres, que asistió a la celebración de ayer, parecía desmentirlo. Se autocalificaba, con razón, como "el más emérito de todos los obispos uruguayos": 88 años y 47 de obispo... Le pregunté cómo ocupaba el tiempo... Me dijo con sencillez:

- Durante la semana estoy en Treinta y Tres y celebro la Misa en las Doroteas. Los sábados voy a Melo y el domingo tengo una audición en Radio María, de 8 a 9. Después celebro Misa en San Antonio o en Betania. A las 10.45 está la audición Enfoques, en La Voz de Melo. A las 12.30, vuelvo a Treinta y Tres, y a las 17.00 celebro Misa en el barrio Veinticinco. A las 20.30 es la audición en Radio Patria, hasta las 21.00. ¡Ah!, los martes tengo otra audición en "Campo Abierto". Bueno, es eso; mientras pueda ser útil estoy ¡tan contento!...

Yo no dije nada, pa'qué.