miércoles, 16 de diciembre de 2009

BLATTER: MANE, THECEL, FARES


Joseph Blatter, Presidente de la FIFA, es el rey del fútbol, la Babilonia de hoy. En una nueva embestida laicista de alcance internacional, el rey acaba de prohibir, para el Mundial de Sudáfrica, las manifestaciones religiosas que los jugadores -cristianos, musulmanes, judíos...- suelen hacer antes, durante o después de sus partidos. ¿Por qué ese furor? ¿Acaso atentan esas expresiones contra el orden público o la moral? ¿Ofenden a alguien? ¿Y el derecho a la libertad religiosa? ¿Por qué publicidad sí y homenaje a Dios no? ¿Tanto molesta? Pero Dios es Dios y con Él no se juega.

Mientras el rey Baltasar comía y bebía en los vasos sagrados que su padre Nabucodonosor había robado en Jerusalén, "aparecieron unos dedos de mano humana y escribieron sobre el revoque del muro del palacio real; y el rey veía la palma de la mano que iba escribiendo. Entonces el semblante del rey palideció y sus pensamientos le turbaron; las articulaciones de las caderas se le aflojaron y las rodillas le chocaban una contra otra"...

Dijo Daniel al rey: "Has ensalzado a dioses de plata y oro, de bronce y hierro, de madera y piedra... (de millones de dólares de publicidad, de televisión y de radio, de...) mientras que al Dios en cuyas manos está tu vida y al que pertenecen todos tus caminos no lo has glorificado". "La interpretación de las palabras es ésta: Mane: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el final. Thecel: has sido pesado en la balanza y se te encuentra falto de peso. Fares: tu reino ha sido dividido y entregado..." (Daniel 5, 5-6;23-26).

Blatter, aún estás a tiempo de rectificar.

viernes, 11 de diciembre de 2009

DESDE 1531... Y DESDE HACE 30 AÑOS

Fiesta grande en toda América. Y sería dolorosa ingratitud para con la Virgen de Guadalupe, pasar por alto que hace 30 años el Papa Juan Pablo II le confió a cada uno de nuestros pueblos latinoamericanos. Y sería además injusto no caer en la cuenta, de que cada uno de ellos tiene para con la Virgen una devoción de hijos que la quieren mucho, mucho, que es pura correspondencia al amor que Ella nos da.

Aquel 27 de enero de 1979, en México, junto con los representantes de los obispos de Latinoamérica, entre otras cosas preciosas el Papa, mirando a la imagen milagrosa, le dirigió a Nuestra Señora una catarata de ruegos:

"¡Oh, Madre! Ayúdanos a ser fieles dispensadores de los grandes misterios de Dios. Ayúdanos a enseñar la verdad que tu Hijo ha anunciado y a extender el amor, que es el primer mandamiento y el primer fruto del Espíritu Santo. Ayúdanos a confirmar a nuestros hermanoss en la fe, ayúdanos a despertar la esperanza en la vida eterna. Ayúdanos a guardar los grandes tesoros encerrados en las almas del Pueblo de Dios que nos ha sido encomendado".

Después, Juan Pablo II puso la Iglesia en sus manos: "Te ofrecemos la Iglesia de México y de todo el Continente. Te la ofrecemos como propiedad tuya. Tú, que has entrado tan adentro en los corazones de los fieles a través de la señal de tu presencia, que es tu imagen en el Santuario de Guadalupe, vive como en tu casa en estos corazones, también en el futuro. Sé una de casa en nuestras familias, en nuestras parroquias, misiones, diócesis y en todos los pueblos".

Han pasado tres décadas y en toda América estamos en tiempo de misión: con la Madre todo es todo más fácil.